Instrumental y fresas dentales ordenados en sus bandejas

Seguridad de los datos

Seguridad del expediente dental: cómo se protegen los datos de sus pacientes

Lo que se registra en un expediente dental acompaña a una persona por años: su salud, su medicación, sus radiografías. Éstas son las medidas que trae el sistema, no promesas: cada una está en el código y se comprueba de forma automática.

  • Cifrado AES-256
  • Aislamiento por clínica
  • Bitácora de lecturas

Lo que está en juego

Por qué la seguridad del expediente dental importa

Un expediente no es un dato de contacto: no se puede cambiar como una contraseña y su filtración no caduca. Estas 3 razones ordenan todo lo que viene después.

  • La confianza del paciente

    Una persona le cuenta a su odontólogo que toma anticoagulantes, que está embarazada o que vive con VIH. Un incidente con esa información no rompe un sistema: rompe la relación, y con ella la reputación de la clínica.

  • Es un dato sensible

    La ley salvadoreña de protección de datos personales trata los datos de salud como sensibles: piden un consentimiento aparte, por escrito, y que se pueda revocar. El expediente dental lo es de punta a punta.

  • La responsabilidad que usted asume

    La clínica responde por los expedientes que guarda, y ese deber no se delega al proveedor del software: se comparte con él. ConsolTech trata los datos por encargo de la clínica, nunca para sí.

En concreto

¿Qué implica en la práctica?

Tres frentes: cómo viaja y se guarda el dato, quién puede llegar a él y qué constancia queda.

Cifrado

Cifrado en el viaje y también en la base de datos

La mayoría de los sistemas cifran el viaje y guardan el dato en claro. Aquí se hacen las dos cosas. Lo que sale de su navegador va cifrado con una clave distinta para cada sesión —negociada con RSA-2048 y usada con AES-256-GCM—, por encima del HTTPS de siempre. Y lo que llega a la base se guarda cifrado campo por campo con AES-256-GCM.

  • Se cifran el nombre, el DUI, el teléfono, el correo, la fecha de nacimiento, la dirección, el contacto de emergencia y el representante del menor.
  • También las alergias, la medicación, las alertas médicas, el motivo y la nota de cada visita, los diagnósticos, la anestesia y las indicaciones.
  • Dos claves separadas: una descifra y otra permite buscar. Filtrar una no entrega lo de la otra.

Acceso

Cada quien ve lo suyo, y nadie de otra clínica ve nada

El aislamiento entre clínicas no depende de que un programador se acuerde de filtrar: vive en la capa de datos, y las pruebas automáticas comprueban que una clínica recibe «no encontrado» al pedir un documento de otra. Dentro de su clínica, cada rol alcanza sólo lo que le corresponde.

  • Recepción agenda, registra pacientes y cobra, pero no ve la anamnesis ni la historia clínica.
  • Contraseñas de 10 caracteres o más, y un tope de intentos de inicio de sesión por minuto.
  • Cambiar la contraseña o «cerrar todas las sesiones» desconecta en el acto cualquier otro equipo; dar de baja a alguien también.
  • El acceso de cada persona se renueva cada año, y el administrador lo ve vencer antes de que pase.

Trazabilidad

Queda constancia de quién leyó y quién cambió cada expediente

Cada vez que alguien abre, crea, edita, imprime o exporta un expediente, queda una línea en una bitácora que sólo crece: quién, con qué rol, cuándo y desde dónde. La bitácora de cambios guarda qué campos se tocaron, nunca su valor, así que tampoco se convierte en una copia del expediente.

  • El administrador revisa la bitácora por paciente o por usuario y la exporta.
  • Lo que la pantalla llama «eliminar» lo retira de la vista, pero se restaura completo, con sus visitas, sus imágenes y su cuenta.
  • Las firmas de presupuestos y consentimientos guardan su huella SHA-256, la fecha y el equipo desde el que se firmó.

Uno por uno

Los 13 controles que ya están puestos

Ninguno es un plan: todos están en el sistema hoy, y las pruebas automáticas los recorren en cada módulo.

  • Cifrado de extremo a extremo

    Lo que viaja entre su navegador y el servidor va cifrado dos veces: con el candado de siempre (TLS) y, encima, con una clave distinta para cada sesión. Aunque alguien intercepte el tráfico, sólo ve texto ilegible.

  • Los expedientes se guardan cifrados

    No sólo el tránsito: el dato queda cifrado dentro de la base. Quien obtuviera una copia de la base no vería un solo nombre, una sola alergia ni un solo diagnóstico.

  • Y aun así, buscar sigue siendo instantáneo

    Recepción encuentra a un paciente por un trozo del apellido, sin tildes o por el teléfono sin guiones, mientras la base de datos nunca llega a ver el dato: busca sobre huellas, no sobre el texto.

  • Dos llaves, no una

    Una llave descifra la información y otra distinta permite buscarla. Comprometer una no entrega lo de la otra.

  • Cada clínica, aislada de las demás

    Una clínica no puede leer ni escribir un documento de otra, aunque conozca su dirección. Se comprueba de forma automática en cada módulo.

  • Cada lectura del expediente queda registrada

    No sólo los cambios: también quién abrió, imprimió o exportó cada expediente, en una bitácora que no se puede editar.

  • La bitácora no guarda datos clínicos

    El registro de cambios anota qué campos se tocaron, no lo que decían. Las contraseñas y las claves se enmascaran antes de escribirse.

  • Nada se borra de verdad

    Lo que la pantalla llama «eliminar» lo retira de la vista, pero se puede restaurar con todo lo que se llevó por delante: visitas, imágenes, odontograma y cargos.

  • Sesiones que se pueden cortar

    Un cambio de contraseña, «cerrar todas las sesiones» o la baja de un usuario invalidan en el acto las sesiones que quedaran abiertas en otros equipos.

  • Las radiografías se abren con enlaces de minutos

    Cada imagen se pide con una dirección firmada que vence a los cinco minutos, y el navegador no la guarda en su caché.

  • Las firmas llevan su huella

    Cada firma de un presupuesto o de un consentimiento se guarda con su huella SHA-256, la fecha y el equipo: si alguien alterara la imagen, la huella dejaría de coincidir.

  • Los recordatorios no dicen nada clínico

    El mensaje llega a un teléfono que puede ser familiar y se lee en la pantalla bloqueada. Por eso nunca lleva el motivo de la cita ni el tratamiento, y sólo sale por los canales que el paciente autorizó.

  • Ninguna clave vive en el código

    Las claves de cifrado y de las sesiones se leen del entorno del servidor, nunca del repositorio ni de un archivo que viaje con el código.

La ley y su aviso de privacidad

Lo que pide la ley de protección de datos, en el sistema

La clínica es la responsable de los datos de sus pacientes y ConsolTech los trata por su encargo. Lo que se acepta al contratar está publicado: el aviso de privacidad y los términos del servicio. Si tiene una duda, escríbanos por WhatsApp. Los plazos y los textos legales que trae el sistema necesitan la revisión de su asesor.

  • Un consentimiento de datos aparte del clínico, finalidad por finalidad —datos de salud, cada canal de mensajes, el uso de imágenes—, revocable en cualquier momento.
  • Las solicitudes de acceso, rectificación, supresión, oposición y portabilidad, con su plazo en días hábiles a la vista y la exportación de los datos del paciente.
  • El registro de incidentes con su reloj de 72 horas para notificar y los borradores de la notificación.
  • El aviso de privacidad de cada clínica, por versiones, que el paciente acepta al firmar su consentimiento y que dice dónde se alojan sus datos.

Preferimos describir lo que hace el sistema antes que exhibir un sello: no tenemos certificaciones y no lo insinuamos. Si su clínica necesita el detalle técnico para una auditoría, se lo entregamos por escrito. Lo demás del sistema está en funciones.

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